Huidobriana
En estos días picantes y azarosos, de involucrarme recurrentemente con mis recuerdos para mermar la pesadumbre y las enseñanzas derivadas del surco de la vida, me conecto a esas noches repetidas de Lago Ranco, mirando por la ventana la oscuridad y la lluvia, esa lluvia incesante, y un sentimiento que me parece conocido, esa sensación de no-pertenencia, reconozco en estos laberintos vitales a Huidobro. El que me fue mostrado por mi querida y recordada profesora, Sonia Rudenlingüer ( La misma que me llevó a diferentes encuentros poéticos) ella en todo su belleza, nos contaba de este poeta, fundador del creacionismo, allá en el liceo B-15, de Lago Ranco. En esa sala de clases tan familiar, tan heterogénea, y sencilla.
"El mundo se me entra por los ojos, se me entra por las manos , se me entra por los pies ... y se me sale en insectos celestes nubes de palabras por los poros" (Altazor , canto1)
"Señoras y señores : Hay un muerto que aplasta sus cabellos bajo la cabeza adentro del ataúd. Vosotros tenéis hermosos dientes para decir hermosas palabras. Señoras y señores: Hay un pájaro que se abre en pleno vuelo y nos arroja la eternidad. Nos arroja entre sangre y vísceras, la eternidad como una inmunda promesa. El pájaro adivinado por los astrónomos, conoce todos los secretos. Señoras y señores. Hay un muerto que está deviniendo esqueleto en su ataúd. Las emanaciones de la carne rasgan la madera y hacen oscilar lasa puertas de piedra"
Una oración por nuestro pequeño Dios esta noche,
Una oración por nuestros muertos
por la carne y porque florezcan nuevas realidades. Amén.